Las visitas del
Real Madrid a Getafe son una tortura
que sufren por igual galácticos y
futbolistas terrenales, entrenadores
preocupados por el músculo, como
Fabio Capello, y a los que les
interesa más la estética, como Bernd
Schuster. La diferencia respecto a
anteriores temporadas es que el
Madrid se impuso por primera vez en
el Coliseum a su vecino del sur. Se
encontró en una acción aislada con
una victoria que por juego y
ocasiones nadie mereció más que el
Getafe. Pero como lo importante de
los goles no es merecerlos, sino
marcarlos, los tres puntos se fueron
hasta el Bernabéu y el Madrid sigue
como líder. Ese fútbol brillante que
debería proponer este equipo quedó
para mejor ocasión. La fluidez y el
juego de calidad sólo
correspondieron al Getafe, que se
estrelló ante un sensacional
Casillas y malgastó más de 20
remates.

Las rotaciones de
Schuster permitirán administrar los
recursos físicos de la plantilla,
pero de momento tienen al equipo
hecho un lío. Esta vez el alemán le
hizo sitio a Guti y Diarra en el
banquillo para dar una nueva
oportunidad a Gago y Drenthe. La
prueba no salió bien, porque Gago
fue incapaz de sostener al equipo en
defensa y mucho menos de crear en
ataque y Drenthe anduvo perdido todo
el choque. Lejos de la banda
izquierda, el joven holandés aporta
carreras sin control y poco más.
Pero quien más echó de menos a Guti
fue Sneijder, su mejor socio en este
equipo y que se movió como segundo
delantero, por detrás de Raúl, el
más adelantado del Madrid. Robinho y
Robben, en su primer encuentro como
titular, ocuparon las bandas, donde
sufrieron la capacidad de desborde
de Pablo Hernández y Nacho.

El Getafe le robó
el balón al Madrid y con ello el
control del choque, que comenzó
intenso y con los hombres de Laudrup
bien situados en el campo y muy
concentrados, todo lo contrario que
su rival. A los diez minutos, entre
Gago y Cannavaro consiguieron que el
balón le llegara a Uche, incapaz de
superar a Casillas en el mano a
mano. Fue el anticipo a modo de
resumen de lo que ocurriría después.
Pero en la portería del Getafe
también había portero y Ustari no
tardó en mostrar su calidad a un
tiro de Raúl. Confirmada la
categoría de los guardametas, Manu
del Moral inauguró el repertorio de
remates a los palos de la portería
de Iker.

El resto del
partido fue un acoso continuo del
Getafe, que no supo traducir su
dominio y ocasiones en goles. El
problema de la falta de gol que ha
condenado en estas primeras jornadas
a los de Laudrup al fondo de la
clasificación se agrandó frente a un
Madrid incapaz de ofrecer unas
pinceladas de fútbol. El paso por
los vestuarios no relajó a los
locales ni despertó a los
visitantes, obligados a achicar
balones de su área y que vivieron de
la inspiración de Casillas, una vez
más, el salvador del Madrid. Sergio
Ramos sacó bajo los palos un tiro de
Nacho, Uche envió fuera poco después
un balón que parecía dentro de la
portería de Iker y cuando más cerca
parecía el merecido gol del Getafe
se adelantó el Madrid.

Raúl rompió la
defensa del Getafe con un pase
fenomenal que permitió a Robben
plantarse ante Ustari y ceder con
inteligencia para que Ramos marcara.
Se reclamó fuera de juego de Robben
en el inicio de la jugada. Una
acción dudosa que pareció legal.
De ahí al final
no varió el discurso del choque. El
Madrid siguió viviendo en las
cercanías de Casillas y el Getafe
agobió sin encontrar recompensa a su
esfuerzo y a su juego. Se agigantó
la figura de Iker, que contó con los
palos como aliados para mantener su
portería virgen.