El Real Madrid
tiene un
problema serio
que va más allá
de las
rotaciones. Esta
vez Bernd
Schuster no
reservó a nadie,
pero su equipo
continuó
padeciendo las
mismas
dificultades
para generar
fútbol. Ya no es
una cuestión de
nombres, es una
cuestión de
interpretación
del juego y de
capacidad para
leer los
partidos. Guti y
Sneijder juegan
desde hace
semanas con las
luces apagadas y
el Madrid se
mueve a tientas,
sin saber muy
bien por dónde
está la puerta
de salida de ese
laberinto en el
que anda metido.
Laberinto del
que sólo es
capaz de escapar
gracias a
acciones
aisladas. Pero
sobre todo,
gracias a la
habilidad en el
pase de Raúl y a
la pegada de Van
Nistelrooy. A
esos dos nombres
se redujo el
poder ofensivo
de este equipo
ante un correcto
Recreativo.

Atascado en el
centro, el
Madrid es
incapaz de
encontrar una
solución
alternativa a
ese embudo con
el que plantea
casi todos sus
ataques.
Sostienen muchos
especialistas
que para ser
profundo hay que
ser ancho, es
decir, hay que
abrir el campo
por las bandas.
Esta vez sólo
Robben tuvo
cierta intención
de moverse
pegado a la
línea de banda,
pero a su
calidad no le
acompaña todavía
el físico. La
alternativa de
los laterales
apenas se
contempló.
Olvidadas casi
las bandas, los
movimientos de
Guti y Sneijder
por el centro no
fueron ni lo
buenos ni lo
precisos que
requería la
ocasión. Como
consecuencia, a
Raúl y Van
Nistelrooy no le
llegaron balones
limpios y entre
los dos se
tuvieron que
trabajar las
pocas ocasiones
de las que
disfrutaron.

El Recreativo
demostró ser un
conjunto con
gran sentido
táctico, muy
ordenado, con la
paciencia
suficiente para
esperar su
ocasión y con la
tranquilidad
necesaria para
no ponerse
nervioso en un
escenario como
el Bernabéu. Le
falta calidad y
no siempre se
encuentra cómodo
con el balón en
los pies y quizá
sólo por eso no
hizo más daño al
Madrid. Por eso
y porque en la
portería está
Casillas, que a
los 26 minutos
hizo dos paradas
espectaculares a
remates de
Cáceres y Beto.
Incluso tirado
en el suelo,
cuando casi
todos los
guardametas se
dan por
vencidos, Iker
tiene la calidad
y la agilidad
suficientes para
sacar una mano
salvadora.
Dominio y
efectividad
El Madrid tuvo
el dominio del
partido y de la
pelota, pero no
siempre la movió
con coherencia y
eso facilitó el
trabajo del
Recre. Tuvo
chispazos de
lucidez y de
calidad, como
esa internada de
Robben cuando el
primer tiempo se
consumía y en la
que unos
reclamaron
penalti y otros
fuera de juego.
El árbitro lo
vio de otra
forma y señaló
saque de puerta.
Con esa acción
aún fresca en la
memoria se llegó
al descanso.
Tiempo para
recapacitar,
pero no para
solucionar los
problemas.

El partido
siguió con el
guión visto en
la primera
parte. Dominio
con un juego
poco brillante
del Madrid y el
Recreativo a la
espera de un
contragolpe.
Raúl no se
resignó a perder
el liderato,
amenazado por la
victoria del
Barcelona sobre
el Atlético, y
sacó su
repertorio de
pases para
solucionar el
choque. Primero
se inventó un
pase que dejó a
Sneijder solo
ante Sorrentino.
El holandés,
ahora peleado
con el gol,
disparó al
poste. Después
fue Van
Nistelrooy el
que no acertó a
superar al meta
italiano, como
tampoco fue
capaz Sinama de
batir a
Casillas. Antes
Schuster intentó
dar aire al
equipo con la
entrada de Gago
e Higuaín por
Diarra y un
agotado Robben.

Los cambios no
mejoraron el
panorama, al que
sí dieron una
vuelta
definitiva Raúl
y Van Nistelrooy.
El '7' dio un
pase sensacional
a Van Nistelrooy
y éste no falló
y puso al Madrid
en el camino
correcto hacia
la victoria. Un
triunfo que
sentenció ya al
final Higuaín,
que demostró que
también sabe
marcar en un
mano a mano.